SIRENAS

Animal Planet

Si tiemblas al viento

al baile de las ramas

que a la tierra dan,

no más toscos serán

los cantos de las sirenas

que a lo lejos siento.

Y se enfría el ardor

en tizones que se apagan

en la palma de la mano

mientras forja, el enano,

estiletes que rebanan

y le mojan en sudor.

Saber y no decir

por un castigo impuesto

alivia, si es carga,

endulza lo que amarga,

me crezco entre el resto

e ignoras lo que puedo sentir.

Canta, sirena, que yo te escucho…

 

 

Extracto del poemario: “Swimming pool summer”.

Si quieren algo, ya vendrán….

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Se entrecruzan las miradas

en un ambiente ahogado

de nicotina y alquitrán.

Sonríen bocas bien pintadas,

miran ojos recelosos,

cuerpos, que se mueven, vienen y van.

Enamoran gestos, abruman las palabras.

Brillan en las oscuridad, como las hadas.

Temo que, si no respiro, desaparecerán.

Y me repito sin rencores: “si quieren algo, ya vendrán…”.

Se funde hielo en una copa,

salen chistes de una boca;

puede que haya monstruos en el desván.

Reconozco bellos rostros,

oigo voces familiares:

son sensaciones que vienen y van.

Me atrapa un movimiento, me roza un suave tejido.

Valores a la baja, en oferta sin sentido.

Si aún no se han ido, puede que volverán.

Pero pienso sin temores: “si quieren algo, ya vendrán…”.

 

Extracto del poemario: “Swimming pool Summer”.

 

BURDEL

Dame tabaco,

dame papel,

quiero prenderle fuego a este gran burdel.

Dame un puñal,

para un corte letal,

quédate a mi lado como el perro más fiel.

Te he visto hundir tus mundos

sin un gesto ni un lamento,

decir poco me importa, es todo lo que siento.

Tú…, sentado en la misma mesa, entre Dios y Satanás.

Tú…, por mucho que te pida, no vas a darme más.

No quiero

dar otra vuelta,

esta vez no dejaré ninguna pieza suelta.

No arranco,

ni me adelantaré.

Cuando llegue el momento, sé que lo sabré.

Te he visto decidir

entre el bien y el mal

y hacer que pareciera, siempre, algo natural.

Tú…, vamos a prenderle fuego a este gran burdel.

Tú…, aún siento, tu aliento, bajo mi piel.

HACER POESÍA

 

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En mi apartado de creación literaria , voy a reproducir aquí consejos y opiniones que me fueron solicitados en su momento para “componer” poemas, hacer poesía. Yo no soy nadie para eso, pero sí tengo conceptos muy claros de lo que me gusta y espero cuando me dispongo a leer.

“Escribe, que siempre hay tiempo de tirar lo que no gusta, pero habría que escribir mucho, y leer mucho, porque como todo hay que practicar y acumular experiencia. Yo cometo el error de escribir muy poco y darlo todo por bueno. Es al cabo de un tiempo que a veces me horroriza lo que he escrito.”

 

“Estoy convencido de que ya lo haces bien. Me da la impresión que tienes muchos complejos y miedo a la crítica. El mejor crítico es uno mismo, hasta alcanzar la satisfacción de haber terminado la elaboración de un texto. Luego no tenemos más opciones que la de darlo a leer al mundo. Si tenemos claro lo que queríamos transmitir y hemos sido fieles a la forma que hemos decidido darle, la crítica no puede hacer otra cosa que animarnos a seguir pensando:”¡Con lo siguiente que escriba van a alucinar!”.”

 

“La sinceridad me obliga a decirte que el tema del Amor me aburre un poco, pero es algo mío personal que vivo de forma muy peculiar y que, a pesar de todo, ha sido tema también de algunos de mis poemas. Publicaré uno, y te lo dedicaré, que te lo mereces.” (Véase entrada “No me quiero acordar de ti”)

 

“Me falta un poco de ritmo en la lectura, porque para mí poesía es ritmo. En muchas ocasiones la rima consigue ese efecto, pero la ausencia de rima no justifica la del ritmo. Entiendo un uso muy distinto de las palabras en poesía que el uso que hacemos de ellas en prosa. En poesía concibo las palabras como pinceladas, cada palabra un color, que tienen que caer en un lienzo en armonía. En su conjunto, y después de un par de lecturas del poema, vemos que hay una armonía, pero que se intuye forzada por querer transmitir conceptos de una manera que hubiera sido preferible que fuera más sencilla, con palabras más sencillas.”

 

“Ese poema lo puede haber escrito cualquier grande de la poesía, y justo por eso delata tu sobredosis de lectura. Es el momento de que dejes de leer y te concentres en ti misma como escritora poetisa. El poeta es un malabarista que usa su habilidad para dar a las palabras varios sentidos, más allá de su simple significado.”

 

“Complicarse en poesía es esconder conceptos borrosos detrás de palabras grandilocuentes, o una espesa combinación de las mismas. Por eso decía que tener claro lo que se quiere decir, o, en el peor de los casos, transmitir, es básico y fundamental.”

 

“Gracias a ese texto tuyo he podido oler el heno, el polen, la brisa de una tarde primaveral paseando por los prados de la villa en la que crecí, al amparo y los cuidados de unos maravillosos abuelos que tuve. Diría que es prosa poética, técnica difícil de encontrar y muy poco usada hoy en día, y que yo echo de menos.”

 

“Para la prosa poética el ritmo no es importante. Insistiría más en la búsqueda de más palabras, para transmitir un mismo concepto, configurándolo en el centro de una armonía sonora. Digo sonora por ser la poesía texto muy susceptible de ser leído en voz alta. En cuanto el ritmo de un poema, yo lo iría componiendo como si se tratara casi de una canción, casi “rapeando”. Ya te dije que la rima ayuda mucho pero no es imprescindible. La rima, además, ya casi no se usa debido a la gran dificultad que supone hacer uso de ella sin caer en algo que parezca frívolo o pueril. A veces un buen poema sale a la primera, de corrido, y otra puede llevar mucho tiempo de trabajo, muchos versos borrados y reescritos hasta alcanzar un resultado óptimo.”

 

Debatir sobre el tema no acabaríamos nunca (seguiré hablando de ello), pero yo lo tengo muy claro y eso es, sintentizando.

NO ME QUIERO ACORDAR DE TI.

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No me quiero acordar de ti

sentada en aquel autobús

escuchando satisfecha un buen blues.

No me quiero acordar de ti

contenta y entusiasmada

ignorando que todo acabaría en nada.

Te he visto bailar desnuda

bajo la luz de una luna redonda,

acorralada,

por hadas cachondas.

Quiero quitarme de la cabeza

la idea de haberte perdido

y haberlo dejado todo en el olvido.

Quiero quitarme de la cabeza

tener que sentirme tan cansado

y verme tan solo y asustado.

Te he oído cantar melodías

al ritmo de las hojas al viento

he visto brillar tus ojos

en todo momento.

No me quiero acordar de ti.

 

(Dedicado a mi amiga Margarita)

ESCRIBIR (III)

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Recordando el Día Mundial de la Poesía, me dispongo a seguir escribiendo.

Veo que cada vez más aumenta la ausencia de poesía en la propia prosa que tanto terreno le tiene ganado. He leído muchos libros recientes que, sin quitarle el mérito de tener una buena historia (¡al menos esto!) carecen totalmente de poesía, por no hablar de la pobre prosa que hace su lectura espesa y fría, convirtiéndola en un puro trámite para seguir su trama. Una buena historia no siempre compensa una prosa insípida. Un buena prosa ha elevado a los altares historias gruesas e interminables tramas, otorgando el mérito de algún que otro nobel a sus autores (seguro que ya han pensado en algunos nombres…). Entiendo la poesía como uno (no el único, desde luego…) de los recursos narrativos más versátiles, flexibles y ricos en multitud de posibles usos, para una más completa y agradecida creación literaria.
En la buena prosa, la de obras que han pasado a la historia, está presente la buena poesía, en las cantidades justas, pero arrancando sensaciones, impresiones y emociones que llegan a los lectores como si estuviéramos allí mismo, entre sus personajes y mientras transcurre la acción.
Por muy buena que sea la historia, hay obras en las que no tenemos otra opción que ser simple observadores; no olemos los cambios de estación, no sentimos el calor ni el frío de los momentos relatados, no nos emociona el dolor o la alegría de un suceso inesperado… Pero, eso sí: nos queda como mínimo la voluntad de saber como acaba todo, si la historia, al menos, es buena y se aguanta.
Leí una entrevista al autor de uno de los best sellers españoles más sonados de los últimos años. En ella confiesa: ” …yo nunca fui escritor..”. Su obra – una historia construida con trozos de realidades históricas, pero configurando una trama que hace posible desear saber su desenlace – carece totalmente de esa dosis justa de poesía que convierte cualquier escrito en literatura. Y eso es un mal que se expande y es altamente contagioso. Los escritores acaban siendo únicamente cronistas de los frutos de su imaginación, como si de realidades de dimensiones paralelas se tratasen. La literatura no es periodismo, si no se llamaría igual con la misma palabra.

Último día – Guerra II-

Piedras, y más piedras

asediando un único hoyo;

movimientos anónimos

que se juegan

a suerte

el cálido agujero

rodeado de raíces y gusanos.

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Sé donde encontrarte

caliente e incestuosa

con una losa por sombrero

detrás de una antigua plegaria 

que todos conocen

y te descubren,

libre de culpa,

servidora,

haciendo lo que manda

ignorante obligación

allá donde hay

piedras, y más piedras.